O cómo hacer frente a la ola silenciosa del daño psicológico causado por el Covid.

 

”Alios ego vidi ventos, alias prospexi animo procellas”

Yo ya he visto otros vientos; Y he afrontado otras tempestades.

 MARCO TULIO CICERON

 

Sin duda, muchos recordaremos el año 2020 como uno de los más tristes, extraños y dolorosos de nuestras vidas. La pandemia provocada por el  Covid-19 que golpeó con fuerza nuestro país durante el mes de marzo entró en nuestras vidas como un elefante en una cacharrería, trastocando, alterando, extremando, tensando todas nuestras costumbres y hábitos, todo nuestro día a día, desde lo más simple a lo más complejo de nuestra existencia. Nos exigió, como individuos y como grupo, una respuesta distinta, nueva, radicalmente diferente a la dada frente a cualquier situación a la que con anterioridad nos hayamos visto enfrentados. Lo nuevo, lo desconocido, sólo puede gestionarse mediante la oposición de lo nuevo: Nuevos recursos, nuevas respuestas, habilidades nuevas que, basadas en la creatividad, nos lleven más allá, un paso más lejos de lo que la experiencia propia, o ajena, puede ofrecernos.

 

Frente a la escasez de medios vivida durante el punto álgido de la primera ola de la pandemia, en la segunda mitad del mes de marzo. Frente al confinamiento domiciliario total al que nos vimos sometidos. El desconocimiento del virus, su naturaleza y su forma de combatirlo, etc… Todas estas circunstancias exigieron de nosotros una adaptación a través de nuestros pensamientos, nuestras conductas y las acciones que éstas nos llevan a realizar con un grado de innovación, imaginación e inventiva como solo en situaciones de similar envergadura se nos ha exigido. O al menos así debiera haber sido nuestra respuesta…

 

Al día de hoy, pasadas ya sucesivamente una ola tras otra de esta pandemia, muchas cosas han cambiado desde el pasado mes de marzo. Quizás ya habituados a convivir con el virus, acostumbrados, resignados, hemos tenido tiempo de probar y ensayar conductas y reacciones, adaptándolas y adaptándonos de la mejor manera posible a los continuos cambios que esta situación nos impone. Situaciones que en el primer momento fueron de máxima urgencia e importancia ahora perecen relegadas a un segundo o tercer lugar. En cambio, nuevas realidades, surgidas de todo lo acontecido, van erigiéndose como las nuevos futuros enemigos o amenazas con las que antes o después tendremos que lidiar.

 

Entre ellas, y siendo quizás la más desconocida aún, por no haber mostrado todavía su cara más descarnada (como desde un principio sí ocurrió con la crisis sanitaria), es la situación de daño, de merma psicológica en el que ya se encuentran inmersas muchas personas. La opresión en el plano psicológico y emocional que la pandemia ha traído consigo. La angustia frente a la incertidumbre del futuro. El miedo a la pérdida de la salud o la vida, ya sea propia o de familiares cercanos. La ansiedad por el devenir de la situación económica, etc…Todo ello forma un cóctel explosivo que de madera lenta pero implacable, va haciendo mella en nuestro estado emocional, en nuestro sentir, alterando nuestra serenidad y tranquilidad, nuestra motivación, seguridad y confianza, mostrándose de forma evidente en nuestras relaciones personales.

Frente a este reto personal, anímico, físico y mental, que nos llama a mantenernos firmes, serenos, a no desfallecer frente a la enorme presión que el devenir de los acontecimientos nos impone desde el exterior, debemos desarrollar una serie de habilidades, capacidades, actitudes y aptitudes muchas de las cuales son desconocidas para la inmensa mayoría de las personas, o en cualquier caso,  están muy poco habituadas  a ellas.

 

Frente a este reto monumental, sin duda una de las disciplinas que con más probabilidades puede llevarnos a superarlo es el Coaching. Este es un conjunto de conocimientos, pero sobre todo de habilidades personales, de hábitos basados en la experiencia. De contrastada eficacia, nos permitirá encontrar y ofrecer nuestra más óptima respuesta a cada situación no solo a nivel personal, enfocada en nuestro propio bienestar, sino también frente a las necesidades de terceras personas.

 

El Coaching es tan efectivo porque es transformador, porque no solo nos ofrece una serie de conocimientos, ideas o respuestas frente a determinadas situaciones, sino que nos cambia, nos transforma, nos convierte en una persona distinta, con mayor número de capacidades, más madura, más capaz de salir adelante frente a cualquier obstáculo.

 

En cuanto a los daños emocionales y psicológicos causados por la actual situación creada por el coronavirus quizás el más perjudicial de todos sea el permanente estado de ansiedad, de incertidumbre, de miedo frente a un futuro vertiginoso, líquido, extremadamente cambiante. En la crisis en la que nos ha sumergido el Covid hemos visto como nuestra situación de seguridad y control saltaba por los aires, se desintegraba. Hemos pasado creernos seguros, en una sociedad con abundantes medios materiales a ver, de la noche a la mañana, como ni siquiera podíamos disponer en cantidad suficiente de unas simples mascarillas quirúrgicas o unos monos de protección para el uso sanitario. Una sociedad del siglo XXI, próspera, con una economía adelantada y muy desarrollada no ha podido, entre otras muchas carencias, ni siquiera suministrar equipos de protección para sus profesionales.

 

Frente a esta situación, que nuestro sistema emocional traduce como de riesgo, y que se traduce y se hace presente a través de la ansiedad, la angustia, la aprensión o el miedo, el coaching nos ofrece el conocimiento y las herramientas necesarias para afrontar esta amenaza. Frente al miedo y la incertidumbre ante lo que ha de venir, podemos elegir el momento presente. Podemos elegir no dejarnos llevar por pensamientos limitantes que originan un reflejo en nuestro organismo que identificamos como miedo.

Pero es necesario distinguir entre el miedo como respuesta primaria de nuestro sistema emocional, como una de las emociones básicas cuya función es preservar nuestra integridad física, procurar nuestra supervivencia y  protección. Y el miedo que nace de la encadenación sucesiva de nuestros pensamientos negativos o limitantes, que nos presentan imágenes de situaciones que entrañan un riesgo para nosotros y que pueden ocurrir, o no. Es el miedo anticipatorio, no basado ni en hechos, ni en probabilidades o estadísticas ciertas, sino únicamente en esos pensamientos negativos y limitadores, que podemos decidir y elegir cambiar.

 

De igual modo, frente a una situación de incertidumbre, de parálisis, el coaching puede ayudarnos a clarificar nuestros objetivos y por tanto, aumentar nuestra motivación. La incertidumbre laboral y personal, las limitaciones impuestas por la situación económica y sanitaria, que puede llevar al fracaso nuestros proyectos e ilusiones. Las dudas,… todo ello nos conduce  a asumir la necesidad de un cambio, de un golpe de timón en nuestras vidas. En un escenario complicado, cambiante, volátil, oscuro, el coaching nos puede ser de gran ayuda para clarificar nuestros pasos, definir un plan y reunir las fortalezas, actitudes, capacidades y herramientas necesarias para alcanzar el éxito.

 

A través de la correcta gestión de nuestras emociones y pensamientos, puede ayudarnos también, de manera decisiva, a ver los distintos escenarios o posibilidades que se nos presentan de manera clara y objetiva, para poder tomar así las decisiones correctas. Es fundamental, en tiempos tan inestables, poder ver con claridad y amplitud lo que nos rodea, nuestros retos, conflictos, errores o dificultades, pero también las oportunidades que pueden surgir de este tiempo. De las grandes crisis en la historia de la humanidad siempre han surgido grandes oportunidades, a través de las cuales muchas veces se les ha dado solución a esas crisis. 

 

 

Pero donde aún puede ser más definitivo y útil si cabe es en nuestras relaciones con los demás. Nuestra capacidad de entender y comprender a los demás, de ponernos en su lugar, de ver el mundo a través de los ojos de otra persona y de poder así acompañarlas o guiarlas o dirigirlas.

 

De una crisis global como ésta en la que nos vemos inmersos sólo podemos salir estando unidos, como grupo, dependiendo unos de otros, codo con codo y hombro con hombro, a través de la responsabilidad colectiva, de la unión y de los valores y principios compartidos. Este método integrador, unificador, como es el coaching nos ayuda a cohesionar los equipos y grupos ya sea tanto de trabajo como personales (aficiones, organizaciones, hobbies,…) para dar una respuesta común, unida, a todas las necesidades que esta situación adversa nos ha deparado.

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